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Celebramos el Nobel de Dylan

Recientemente otorgaban el premio Nobel de Literatura al músico, compositor y cantautor estadounidense Bob Dylan, premio que como suele ocurrir con los Nobel no ha venido libre de controversia. Para nosotros la concesión del premio simplemente nos ha parecido un fantástico pretexto para rendirle un merecido homenaje al músico de Minnesota, y de paso disfrutar unas horas de su música.

El sábado 5 de noviembre, desde las 12 horas y hasta que aguante la maquinaria, irán desfilando por el sótano de Sin Tarima diversos artistas y músicos, profesionales y amateurs, entre ellos Manolo Garrido, Jesús Sangui, Jesús Albarrán y Antonio Donaire.

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Procedente del barrio Madrileño de Argüelles, Jesús Sangui lleva desde muy joven agarrando el mástil de una guitarra, ya sea como respetado profesor, actuando en solitario, componiendo o prestando sus servicios en diversas bandas. Sus influencias musicales son variadas, aunque cuando se sube solo a un escenario parece tener la mirada puesta en la forma de componer, de cantar, de contar historias de ángeles caídos como Blaze Foley o Townes Van Zandt, artistas infravalorados como JJ Cale o vacas sagradas como Bob Dylan o Neil Young.

Su primer trabajo, el mini LP By The Side of The Road fue grabado y mezclado por Luis Lastra en los estudios FOX, y producido por Lastra y Jesús Sangui. Cuenta con invitados de Excepción: Félix Angulo (Foiegrass, Colt 45): bajo en The Basement Song, Turning Point, The Song Of The River; Pedro López (Viagrass, Mar y los Tex, Greenwich Village, Wild Horses): mandolina en Letters from Jeannie, Freddy Discoexpress (Foiegrass, Colt 45): banjo en The Song Of The River; y el desaparecido Maestro Reverendo: acordeón en The Song Of The River.

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Robert Allen Zimmerman está considerado una de las figuras más prolíficas e influyentes de su generación en la música popular del siglo XX. Gran parte de su trabajo más célebre data de la década de 1960, en la que se dio a conocer como cantautor folk con composiciones como Blowin’ in the Wind y A Hard Rain’s a-Gonna Fall con un importante contenido de protesta social. Tras dejar atrás la música folk, Dylan modificó la música popular en 1965 con el álbum Highway 61 Revisited, uno de los trabajos musicales más influyentes del siglo XX, en el que combinó la música rock con composiciones complejas y literarias influidas por imaginería surrealista. Su primer sencillo, Like a Rolling Stone, aparece habitualmente en los listados de las mejores canciones de todos los tiempos.

Tras Highway 61 Revisited, Bob Dylan consolidó su interés por el rock y el blues con trabajos como Blonde on Blonde y exploró nuevos registros musicales como el country rock en Nashville Skyline y Self Portrait. A lo largo de la década de 1970, después de sufrir un accidente de motocicleta en 1966 y no salir de gira durante ocho años, obtuvo un mayor éxito comercial con discos como Planet Waves, Blood on the Tracks y Desire, números uno en su país natal. A finales de la década, abrió una nueva etapa musical con la publicación de Slow Train Coming, con una profunda temática religiosa. Aunque el trasfondo religioso y su interés por la Biblia se mantuvo a lo largo de los años, después de Infidels comenzó a grabar discos con un mayor peso de temas seculares como Knocked Out Loaded y Down in the Groove, que obtuvieron peores resultados comerciales y de crítica.

La carrera musical de Dylan resurgió a finales de la década de 1980 con el lanzamiento de Oh Mercy, producido por Daniel Lanois calificado por la prensa como el «regreso a la formalidad musical», y con la formación de The Traveling Wilburys con George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y Jeff Lynne. Tras un breve retorno al folk en trabajos como Good as I Been to You y World Gone Wrong, Dylan volvió a trabajar con Lanois en Time Out of Mind, un álbum con un «sonido nebuloso y ominoso» que ganó el Grammy al álbum del año en la 40.ª entrega de los premios. Desde Time Out of Mind, sus álbumes más recientes —Love and Theft, Modern Times y Together Through Life— han obtenido el respaldo de la prensa musical y del público.

Las letras de Dylan incorporan una variedad de temas sociales, políticos, filosóficos y literarios que desafiaron la música pop convencional existente y apelaron generalmente a la contracultura emergente en la época. Influido por Woody Guthrie, Robert Johnson y Hank Williams, Dylan amplió y personalizó géneros musicales a lo largo de cinco décadas de carrera musical, en las que exploró la tradición musical estadounidense con el folk, el blues, el country, el gospel, el rock and roll y el rockabilly, así como la música folk inglesa, escocesa e irlandesa, pasando por el jazz y el swing. Dylan toca la guitarra, la armónica y los teclados, y respaldado por una alineación de músicos cambiante, ha salido de gira anualmente desde finales de la década de 1980, en lo que se conoce como Never Ending Tour.

A lo largo de su carrera, Dylan ha sido reconocido y honrado por sus composiciones, interpretaciones y grabaciones. Sus discos le han valido varios Grammys, Globos de Oro y premios de la Academia, y su nombre se halla en el Salón de la Fama del Rock and Roll, el Salón de la Fama de Compositores de Nashville y el Salón de la Fama de los Compositores. En enero de 1990, fue investido Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministro de Cultura de Francia Jack Lang. En 1999, fue incluido en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX elaborada por la revista Time. En el año 2000, ganó el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música, y en 2004 alcanzó el segundo puesto en la lista de los cien mejores artistas de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone, después de The Beatles. El 13 de junio de 2007 fue premiado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y un año después recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer por su «profundo impacto en la música popular y en la cultura norteamericana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético». En este contexto, desde 1996 diversos autores y académicos han nominado a Dylan para la candidatura del Premio Nobel de Literatura, hecho acaecido finalmente el 13 de octubre de 2016, cuando la Academia Sueca le otorgó el premio por «haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense».