RICARDO MOYA EN EL SUEÑO DE UN HOMBRE RIDÍCULO, ADAPTADO POR MARIO GAS

Cuando:
22/12/2017 a las 20:00 – 21:00
2017-12-22T20:00:00+01:00
2017-12-22T21:00:00+01:00
Donde:
Sin Tarima
Calle Magdalena
32
Precio:
10€
Contacto:
91 420 37 65

Adaptación a cargo de Mario Gas de un relato de Dostoievski, con la magnífica actuación en monólogo de Ricardo Moya. Cruzamos al nuevo año reponiendo esta maravillosa pieza los días 22, 23, 26, 27, 28 y 29 de diciembre, y el 2, 3 y 4 de enero. Todos los días a las 20 horas por el módico precio de 10€. Se ruega puntualidad ya que no podrá accederse a la sala una vez haya comenzado la función. Podéis reservar vuestras localidades llamando al 914203765 o escribiendo a principe9@sintarima.es

 

El sueño de un hombre ridículo Ricardo Moya Mario Gas

 

Un sueño redentor – Fernando Llorente

Mario Gas y Ricardo Moya han efectuado una minuciosa introspección del personaje. Y el actor se ha metido en su piel de la forma más convincente posible. “Quisiera huir de cualquier alabanza hiperbólica. Sólo señalaré que tanto en el gesto, como en sus correrías entre el público, como, en fin, en la palabra que fluye en una voz grave, privilegiada, Moya ofrece una lección interpretativa impecable”.

El filósofo apátrida Cioran declaró que la del suicidio es una idea estimulante, que había que aprovechar vitalmente. En el relato corto “El sueño de un hombre ridículo”, Dostoievski, del que Cioran se confiesa deudor -También Nietzsche- por los profundos análisis psicológicos que aplica a sus personajes, que ha conocido la verdad, que nunca habría querido conocer, vive con la idea de un suicidio, que acabe también con el mundo, que a él solo pertenece. Pero, como Cioran escribe, si la idea de suicidio no se realiza es porque no se ha producido cuando se debía haber producido. Y eso pasa porque algo ha impedido su ejecución. Al hombre ridículo de “El sueño…” le ocurren dos cosas: una, el encuentro con una niña desgraciada y menesterosa, a la que, de entrada, decide apartar y olvidar. Y otra, caer dormido involuntariamente, y vivir un sueño que le revela una verdad, de la que se apodera y, a la vez, le posee: la del que el Paraíso es una ilusión, que él mismo se encarga de negar, más allá de toda esperanza de recuperarlo. Eso en el sueño, porque al despertar, el recuerdo de la niña impele al soñador a su búsqueda, que es la de la inocencia, la de la pureza. El suicidio puede esperar, ya que no se cumplió a tiempo, y toca el tiempo de vivir, de predicar la vida y la felicidad, más allá de su conocimiento.

“El sueño…” es un texto complejo, en el que Dostoievski abre un hueco a la esperanza, al menos a la ilusión, en un mundo presidido por el absurdo. Tal intento requiere de un personaje sin demasiado sentido del ridículo, declarándose desde el principio ridículo. Ese personaje lo encarnó Ricardo Moya, en la función especial de clausura de la II Muestra Internacional de Teatro Unipersonal SOLO TÚ, el 24 de abril, en La Teatrería de Ábrego. Dirigido por Mario Gas, el actor entabla un cuerpo a cuerpo con un texto, al que debe vencer a los puntos para neutralizar al personaje ridículo, que no lo es, con una excelencia interpretativa, que Ricardo Moya alcanzó impartiendo una lección de teatro, con los argumentos de un decir, cargado de sentido y sensibilidad, bien avenido con una gestualidad prolija en matices expresivos.

Texto en estado de lucidez; actor en estado de gracia: teatro en estado puro.

 

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