FOTOGRAFÍAS DE UN HOMBRE TRISTE, DE IVÁN CERDÁN. PRESENTACIÓN Y LECTURA DRAMATIZADA

Cuando:
18/05/2018 a las 20:30 – 21:30
2018-05-18T20:30:00+02:00
2018-05-18T21:30:00+02:00
Donde:
Sin Tarima Libros
Calle Magdalena
32
Contacto:
91 420 37 65

Vuelve Iván Cerdán Bermúdez. Y lo que es mejor, no viene solo. Bajo el brazo su nuevo libro, Fotografías de un hombre triste, publicado de nuevo por Esperpento Ediciones Teatrales. Además de la presentación junto a los prologuistas Fernando R. Lafuente y Carmen R. Santos, y el editor Fernando Olaya, disfrutaremos de fragmentos dramatizados a cargo de Ramos López, Javier Maqua y Clemente García.

 

Fotografias de un hombre triste Esperpento Ediciones Ivan Cerdan

 

Un mundo no precisamente complaciente ni afable vuelve a impactarnos en el tríptico que compone Fotografías de un hombre triste, de título suficientemente significativo. Existe el mismo cóctel explosivo de sexo desatado y alta cultura. La confrontación de un discurso de alto nivel cultural y un discurso sexual sin pelos en la lengua. Pocas veces se ha nombrado y exhibido con mayor claridad y sin precauciones el combate por el poder entre sexo y cultura (¿pero no son lo mismo?).

La obra que abre el volumen, Hastío, es un thriller que evoluciona por diferentes derroteros en los que el reencuentro, la muerte, la culpa y el deseo se abrazan para encontrarse en un lugar que quizá no tenga nombre.

El nudo, la segunda pieza, podría considerarse en cierto sentido literatura de campus. Sentimientos e intereses entrecruzados que se van desenvolviendo en la acción y en los personajes. ¿Qué sucede en un día en la vida de un catedrático de Teoría de la Literatura?

Elena, que cierra el volumen, es una propuesta con base metateatral. Se trata de una precuela de una de las obras más célebres y representativas de Anton Chéjov, Tío Vania, manteniendo los personajes chejovianos, pero localizando la acción en el hoy. El autor imagina qué podría haber pasado diez años antes de que aconteciera lo que el escritor ruso cuenta en su Vania. Elena tiene mucho de delicioso juego, impregnado del espíritu chejoviano, aunque sin renunciar a algún inesperado cambio.

El teatro de Iván Cerdán bebe de variadas fuentes teatrales y literarias, pero nunca abdica de su sello personal. Pone en pie personajes y situaciones creíbles y construye diálogos en los que muchas veces el coloquialismo revela toda su pujanza. Por otro lado, su gusto por el culturalismo no resulta superfluo, sino que es pertinente al insertarse de forma integrada en los conflictos que marcan cada obra y estallan en ella. Cerdán Bermúdez maneja con solvencia el conflicto, pilar del teatro.

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